Los énfasis, las inflexiones, las modulaciones, se vertebran en una teleología normalizadora. No se trata de distribuir oportunidades, lo que se pretende es generar hábitos, reproducir aptitudes, modos de pensar y esquemas de sentidos. Ordenar el cuerpo en el espacio y en el tiempo. Orientar energías y preformar el producido subjetivo. Acomodos que se reputan necesarios para que el sujeto pueda aprovechar las oportunidades que la sociedad le brinda.

 

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