El abogado del niño en los procesos de familia

La circunstancia de que defienda en juicio a una persona menor de edad no lo habilita en ninguna forma a traicionar la voluntad de su cliente. Al abogado no le corresponde en modo alguno operar como un garante del buen destino vital de su cliente, por ello no debe determinar su labor en función de las valoraciones que a él le merezcan las opciones que toma su patrocinado; por el contrario, debe extremar sus esfuerzos con el objeto de obtener una decisión judicial que habilite a su cliente a realizar aquello que anhela.