El dictado del auto de procesamiento en nuestra jerga penal actual o del auto de formalización de la causa de acuerdo al léxico acusatorio solo puede decretarse cuando se hayan diligenciado elementos semiplenos probatorios de la responsabilidad de un individuo en la comisión de un ilícito. El mandamiento constitucional es claro y preciso, el proceso penal solo va a comenzar –artículo 16 de la Carta- cuando se hayan configurado algunas de las hipótesis de los casos del artículo anterior, esto es flagrancia o semiplena prueba.

 

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